Gustavo de Hoyos, trémulo

de hoyos okAntonio Heras

De pronto, el abogado Gustavo De Hoyos Walther extravió la brújula de la cordura y su incipiente carrera se enmarañó debido a su inexperiencia en las grandes ligas de la política.

Su imagen refleja más el de un activista que el sello de la casa: abogado de empresarios.

Sus prácticas frontales se desfondaron con el amago que hizo de abanderar a la cúpula empresarial para que presenten en cero su declaración de impuestos.

No es cosa menor porque promueve conductas ilícitas y de la apología a la corrupción que decanta en la impunidad.

Después reculó, tarde y desangelado, al señalar que la movilización de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación deja sin ganancias a los empresarios por lo que no tendrán ingresos para declarar ante el Sistema de Administración  Tributaria.

Hay quien asegura que un análisis comparativo del último lustro deja entrever que están extraviados sus sentidos desde hace poco más de seis meses y que de Hoyos es producto de consultorías políticas y de imagen enfocadas a perder la institucionalidad de Confederación Patronal Mexicana.

En las actitudes del dirigente de la cúpula empresarial, aseguran las fuentes empresariales consultadas,  se trasluce un resentimiento social y la obsesión de imponer medidas y restricciones.

Lo grave es que los empresarios que lo apoyaron en un principio por presionar a la administración pública, ahora revisan y hasta replantean su afiliación porque se perdieron los vínculos y la relación con el gobierno e incluso con el mismo Consejo Coordinador Empresarial que dirige Juan Pablo Castaňon. Están molestos por la tendencia de litigar en medios de comunicación antes de consultarlos.

Beneficiario de las administraciones panistas estatales y presidenciales, de Hoyos fue reconocido junto con sus socios por su eficacia en los asuntos encargados y su relaciones públicas que fortalecieron sus cabildeos, por lo que se vio en la necesidad de ampliar sus redes de Mexicali a la Ciudad de México, Los Cabos y Monterrey, aunque ahora como dirigente de Coparmex pasa, trémulo, gran parte de su tiempo en Tijuana.

Alguien le dijo que podría ser el candidato natural de todos y de todas al gobierno de Baja California en 2019 cuando se elija a un gobernador de dos años pero que podrá reelegirse.

Le advirtieron que de la mano de los empresarios y acompañado de una estrategia mediática de beligerancia podría convertirse en el abanderado del PRI o del PAN o de ambos.

Trémulo parece recordar al jefe que encabeza las guerras del empresariado y al hombre que tirita con solo imaginarse en la frontera.
de hoyos

Publicado el agosto 17, 2016 en Notas y etiquetado en , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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