Columna Lindero Norte: Calle de la amargura: Rio 2016

RIO MexicoAntonio Heras

Es la expresión que se usa cuando las cosas no salen bien y el panorama es turbio, oscuro. Implica fracaso.

Es la vía por la que deambula el deporte mexicano: la calle de la amargura.

Que nadie se sienta engañado puesto que así se veía venir cuando la Presidencia de la República designó a políticos al frente de la Comisión Nacional del Deporte.

Qué esperábamos? Pues precisamente abandonar cualquier cercanía con el podio y el medallero para justificarnos con la filosofía del barón de Coubertin: lo importante es competir, no ganar.

Deslucida la actuación de los atletas nacionales, refleja no sólo la importancia que le da el gobierno a estas disciplinas sino la efectividad de políticas públicas. Desprecio para apuntalar a hombres y mujeres de alto rendimiento.

Si se trata de repartir, triste es decir que no es culpa de Escobar o de Castillo, mucho menos de Peña Nieto, acaso de los electores por quienes los gobernantes ocupan esos cargos de alta representación.

Qué esperar de un dirigente de un partido comparsa de quién gobierna a nuestro país? Qué de alguien a quien se le encomendó comandar las fuerzas policíacas para disminuir la violencia en Michoacán?

La figura de Paola Espinoza no es suficiente para olvidar la ausencia en el medallero olímpico y mucho menos para comprar la idea genial del gobierno de hacer un balance de los resultados en Río para ser más efectivos.

La CONADE se convirtió en una isla en su confrontación con los organismos deportivos internacionales. Una especie de instituciones supranacionales.

Que una asociación civil determine los destinos de cualquier deporte mexicano es una realidad y más que el gobierno lo acepte, sin chistar.

De quién es la culpa? De nadie y de todos.

Gobernantes que parecen despreciar al deporte, políticos que hacen del deporte un filón de intereses personales, legisladores que se imponen mordazas y vendas, partidos políticos comparsas, federaciones intocadas, televisoras en pugna, burócratas del fracaso deportivo, entrenadores frustrados, deportistas sin huella, en el olvido.

Pero lo más adverso, contundente, grave de todo este círculo vicioso lo representa la esperanza de millones de mexicanos que miran a su país caer en fragmentos por la corrupción y la impunidad.

La voz de la cachanilla Alexa Moreno es la esperanza personificada para salir del laberinto en que está metido el deporte mexicano.

Lejos de sucumbir ante el bullyng cibernético por los resultados olímpico, la gimnasta enfrenta un nuevo reto en su vida deportiva y personal.

Lo importante no es ganar, es lo único, advertía Vince Lombardi.

Publicado el agosto 14, 2016 en Columna Vertebral, Notas y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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